Dos cuadras sin aire

Espacios libres

Mario Levrero

Prólogo de Pablo Capanna.




“Lo que me empuja todos los años a escribir un libro es el intervalo entre el verano y el otoño. Como una necesidad de darle una estructura a un entorno medio vacilante. Cuando uno no sabe con seguridad si salir a la calle con el saquito de lana o en camisa, o si llevar tal vez el saquito de lana por si refresca luego, es preferible entonces quedarse en casa y escribir un libro. Pero pienso que tampoco este año he de escribirlo.”

"Gimenez's Dreams"



de Walter Di Brana
Este es el relato verídico del nacimiento de Juan
Giménez y de las circunstancias en que se produjo.
Así lo recuerda su hermana Nirba Eneida que, sin ser
vista, se deslizó debajo de  la cama de su madre a
punto de parir,  y  logró  salir  recién a  los  tres días,
cuando  el  farmacéutico  distrajo  la  atención  de  la
gente que esperaba en el dormitorio a que el niño
despertase  y  porque,  cuando  lloró,  produjo  el
previsible alboroto de todos los que por primera vez
le veían los ojos. Nirba Eneida no los pudo ver, y a los
demás no les llamaron la atención.

INVESTIDURA y otros cuentos sobre abogados



de Lowell B. Komie
Traducción de Laura Chalar

—Ay, Mark— dijo la clienta cuando abrió la puerta—. Ay, Mark, no sé qué decirte. Tengo tu cheque aquí, pero pasó algo espantoso.
—¿Qué pasó?
—Operaron al perro. Le cortaron las cuerdas vocales para que no pueda ladrar más.
Volutas grises le nublaron la vista. No le demostraría nada de lo que sentía.
—Así que ¿no necesitan mis servicios?
Ella le tocó la mano.
—No. Ya no te necesitamos. Los ladridos se terminaron. Deben haber recibido tu carta.
—¿Y le cortaron las cuerdas al perro?
—Sí.
Ella le mostró el cheque librado a su orden por US$ 5000, y luego le pidió que la siguiera hacia el canil del perro.
—¿No podemos pagarte algo por la carta? Estoy autorizada a darte US$ 250. Quieren que los tengas.
—No. No quiero nada.